Sevilla personifica la semblanza más universal del espíritu español por la variedad de su riqueza artística, sus calles más peculiares y su fisonomía urbana, sus principales monumentos como la Giralda, Torre almohade con corona cristiana; El Alcázar, palacio mudéjar, poblado de leyendas medievales; La Catedral, tercero en magnitud entre todos los templos del orbe cristiano; La Torre del Oro y Río, parques, rincones, avenidas, callejuelas,... La Semana Santa, La Feria..., la secular piedra de Itálica, cuna de los emperadores Trajano y Adriano.


Su tipismo en la diferenciación de sus barrios, como el de la Macarena, uno de los más populares; el de Triana, con sus casas blancas; el de Santa Cruz, el más típico y donde se localizó la judería hispalense.


Sevilla es como un sueño irrepetible, como un recuerdo vivido e inolvidable.

 

Itálica
Reales Alcázares